viernes, 22 de febrero de 2008

Al más valiente.

Ayer con los primeros rayos del sol un corazón dejaba de latir, el corazón de un gran hombre uno de los más valientes que jamás conoceré.

Nunca vi a nadie enfrentarse a una enfermedad tan terrible con esa enteraza, con esas ganas de vivir, de luchar, de seguir contando amaneceres y puestas de sol.

Lo más terrible de esta historia como de la mayoría es el final, no porque el final sea el fin del trayecto, sino por como ha sido.

Estos Dos últimos días he escuchado los versos de Ismael Serrano a todas horas:

Elegimos el camino
También al final del trayecto.

Resonando en mi cabeza como una banda sonora, pues el hombre del que os estoy hablando murió retorciéndose de dolores por culpa de un inhumano doctor, que tras haber estado doce largas horas en urgencias nos dijo que quizás era un poco quejón, que los dolores eran daños colaterales de la quimioterapia y que oye más no se podía hacer que había que pasarlos a pulso.

Este hombre murió de una gangrena en el estomago, después de haber estado casi rogando desde la ultima semana porque le examinaran mejor, porque le quitaran los dolores, porque nos dieran una respuesta.

Yo solo se que hay un gran vacío y un gran problema en la sanidad, solo sé que fuimos a urgencias por enésima vez con esos dolores y que volvimos a casa sin el, solo se que estuvo consciente hasta el final y que no tuvo ni siquiera una muerte digna, que se le negó una derecho primordial del ser humano, solo sé que esta esta injusticia solo nosotros la recordaremos.

Ese hombre era mi suegro y como os dije antes ,na de las personas más valientes que jamás conoceré.

1 comentario:

....sariTa!!!* dijo...

Con todo cariño, mi más sentido pésame.
Es injusto que no hicieran nada por procurarle, al menos, una muerte digna y sin dolor.